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MÚSICA |
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Eran las cuatro de la madrugada
y decidió quedarse a esperar el sol;
la suavidad de la luz al salir y volver,
a la noche iluminada.
Eran las cuatro, pero de la tarde,
y decidió quedarse a esperar la noche;
la suavidad de las sombras que tiñen de gris
a la tarde anaranjada.
Grises y azules y azules profundos,
ya llegan las sombras,
detras va la luz; detras de ella vendrá,
cuando el día ya se va,
la penumbra de otra noche bella.
Y vuelve el sol y el cielo azul, la danza leve de las nubes;
y arriba de ellas miles de estrellas se están gozando la obscuridad.
Sólo la luna, que es muy curiosa, se queda a ver cómo es que es
que el día y la noche se den un beso y a su regreso besándose estén?
Mezclándose... y estiráaandose pa'dar la vuelta y encontrarse otra vez, y besarse...
Ya sea de tarde o de madrugada, entre nubes rojas o en un limpio azul
la luna llegará por pura curiosidad a mirar el beso celeste.
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Estoy viendo hoy un nuevo día,
por fin la armonía ha vuelto a mí y hoy puedo
recobrar toda la fe perdida,
toda la energía que hay en mi.
He vuelto a vivir, he vuelto a vivir.
Y he vuelto a ser como era yo
y ha vuelto la vida y ha vuelto el amor;
y he encontrado la razón perdida
para que la vida vuelva a mi.
He vuelto a vivir, he vuelto a vivir.
He vuelto a vivir con el alma plena
y hoy canto poemas que algún día escribí;
hoy fijo estrellas en el cielo azul,
me cuelgo de ellas y siento su luz.
Y he vuelto a ser como era yo
y ha vuelto la vida y ha vuelto el amor;
y he encontrado la razón perdida
para que la vida vuelva a mi.
He vuelto a vivir, he vuelto a vivir. |
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